1 dic. 2008

El cura de la calle

Así fue cómo dijo que lo llamaban todos aquellos que compartían con él en el “paraíso peruano de los surfistas”, y luego de escucharlo cerca de una hora, comprendí el por qué de su sobrenombre.
Nos dijo que su nombre era Jaime, pero que sus amigos lo llamaban Jimmy, o “Jimmy Boy” o “el loco Jimmy”, y así sin más se nos acercó una noche en que no se apreciaban estrellas, pero en la cual una amiga y yo disfrutábamos del sonido de las olas frente al mar de Mancora.
Jimmy ya bordea los 40 años, de contextura atlética gracias a su pasión que es el surf, deporte que practica desde los 8 años y que al parecer es su tabla de salvación a la vez, o eso fue lo que sentimos luego de escuchar su historia.
Tiene un hijo de 12 años en Estados Unidos, que vive con la mujer que fue el amor de su vida, pero a quién no pudo conservar debido entre otras cosas a su adicción a las drogas, adicción que no ha podido desterrar pese a haber sido internado en varias oportunidades.
Entre ratos, mientras nos hablaba, sacaba una chata de ron de su bolsillo y se tomaba un trago, según él por el frío, era su decisión y nosotras no éramos nadie para impedírselo, sólo lo escuchábamos, porque sentíamos que eso era lo que en esos momentos necesitaba.
Estaba triste porque se había enterado hacía unas semanas que su gran amor se había casado y “de blanco” (por la iglesia), un sueño que él nunca le había cumplido porque no creía que fuera necesario y hoy daría todo por retroceder el tiempo y haber sido él el que la hubiera llevado el altar.
Dijo ser de una familia solvente, pero que debido a su “mala cabeza” no supo aprovechar todo cuanto tuvo e incluso hasta había intentado quitarse la vida, sus penurias lo llevaron a refugiarse en la Biblia y es por eso que a todos a quienes conoce les habla de Dios y de la importancia que hoy él tiene en su vida.
Luego nos contó sus hazañas y también sus frustraciones sobre las olas, así como nos enseñó un poco sobre este deporte que desde que Sofía Mulanovich fuera la campeona mundial, tiene en el país más adeptos. Incluso se nos ofreció como profesor y gustosas hubiéramos aceptado de no ser porque nuestro retorno ya estaba fijado, pero a ambas nos quedó la certeza de que si decidíamos aprender a surfear lo buscaríamos a él.
Nos comentó que competirá en Cabo Blanco en el campeonato que Billabong está organizando y que espera tener mejores resultados que los obtenidos en Mancora, competir le da fuerzas y mientras tanto trabaja en lo que puede para vivir, nos contó que hasta de albañil había trabajado y que su familia había “puesto el grito en el cielo” por tamaña vergüenza a su apellido.
Durante el rato que conversamos nos produjo distintas emociones, sobre todo tristeza al percibir su soledad en cada palabra que pronunciaba y en la nostalgia de su mirada. Cuando llegó la hora de despedirnos, trató de retenernos pero al darse cuenta que era inminente nuestra despedida nos prometió surfear para nosotras a la mañana siguiente, gesto que le agradecimos con un fuerte abrazo, abrazo que nos conmovió por el sentimiento que él le puso.
Lamentablemente Jimmy no pudimos verte y quizás nunca leas esto, pero desde ese día en que te conocí elevo una oración por ti, para que ganes la batalla interna que vienes librando y pido también por un amor que pueda pintar de colores tu vida gris.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

asi hay personas que no aprovechan lo que tienen y al final terminan lamentándose. esperemos que ese personaje tenga fuerzas de voluntad y logre salir de las drogas
o será que uso ese pretexto para acercarse a ti
besos dulce Giuliana

Anónimo dijo...

amiga asi que aprovechaste tu viaje al norte y te fuiste hasta Mancora, provechooooooooooooooooo, y ese surfista le hubieras tomado una foto pssssssssssss
besos
Karina

Anónimo dijo...

y por qué no cuentas una historia de amor que hayas vivido, sería interante y sino escribamos una juntos ;)
Francisco

Anónimo dijo...

Ya pues Giuliana, cuenta si paso algo con el surfista, porque recuerdo que en un reencuentro del cole, contaron que una vez estuviste con un grigo, a propósito que fue de él,
cuenta pues,
Jenny

Anónimo dijo...

te conmueven las personas que sufren, pienso que cada uno tiene lo que se merece y si el no supo aprovechar todo lo que la vida le dio, fue un estupido, pero nunca es tarde para ser un hombre de verdad y si logra salir del vicio bien por el y por su hijo
ah yo tambien te puedo enseñar a surfear ;)
Sergio

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Anónimo dijo...

tú eres muy sensible Giuliana
me gustaría que algún día escribieras algo tan emotivo como lo que acabo de leer
besos
Mario

Anónimo dijo...

tu siempre ves lo bueno de las situaciones y eso te hace realmente especial
"Fierita"