9 jul. 2007

Puno: Belleza natural y cultural al alcance de todos


Cuando llegue a Puno lo primero que hice fue buscar un buen lugar donde comer, pues tenía un hambre acumulado y esta ciudad no me defraudó, el suculento menú que comí me pareció el mejor de los manjares.
En esos días se celebraba Eco-Comunicación, un evento para comunicadores al que asistí con avidez de aprender, y que me ocupó los días, y noches porque como todo evento realizado por APEUCS, en las noches habían actos sociales de integración entre los estudiantes asistentes.
Una amiga que estaba de vacaciones me dio el alcance porque quería hacer un tour por los principales lugares turísticos de Puno y así lo hicimos.
Lo primero que conocimos fue Sillustani, un lugar que parece se detuvo en el tiempo, donde se observan las chulpas que tienen como bella vista el lago Mayo, que dicen hace miles de años formaba parte del Titicaca. Mientras el guía nos explicaba sobre el magnetismo de las piedras que rodean este lugar, y sobre lo que significaban las chulpas, yo pensaba porque no se hace algo para que los alumnos tengan una educación vivencial, jamás los libros de historia que transmiten los sentimientos que si puede generar estar en el lugar de los hechos.
Luego nos embarcamos rumbo a Taquile y Uros, islas que pertenecen al lago Titicaca, un lago de aguas cristalinas que de lejos se aprecian de un azul intenso y al que sólo le faltan olas para ser un mar. Primero anclamos en Uros, islas flotantes pequeñas construidas por descendientes de aymaras y otras tribus preincas, donde mientras yo tirititaba de frío, vi a una pequeñita sin sandalias y desabrigada correr alegremente por el lugar. Ahí compre recuerditos para mi familia y luego proseguimos el tour rumbo a Taquile, una isla natural donde predominan los arcos con vista al lago y la andenería para la agricultura.
Cuando llegamos a la plaza se estaba realizando el desfile por el día de la bandera, ahí vi desfilar a niñas y niños de las dos escuelitas del lugar con sus trajes típicos llenos de colorido, no cómo los deprimentes uniformes de las escuelas públicas de otras partes del país (que jamás obligaré a un niñó usar). Muchísimos turistas aplaudían con emoción a estos niños que luego te cobraban “one dólar” para tomarse una foto con ellos.
Me hubiera gustado quedarme más tiempo en Taquile, por su paisaje, por las riquísimas truchas que comí, porque quería recorrerla completa, pero lamentablemente no pude.De regreso con Rocío, la amiga que me acompañó, hablábamos sobre la belleza de Puno, su lago, sus islas, su rica comida (la más barata del país), y sobre lo poco que valoramos los peruanos este lugar que está al alcance de todos los bolsillos y que es más apreciado por foráneos que por paisanos, pero que ahora que conozco espero volver a visitar junto con las personas que quiero.

La Paz no tan apacible.

Fui invitada por la Asociación Boliviana de Estudiantes de Comunicación (ASOBEC) a hacer una exposición como estudiante sobre los medios de comunicación y la educación , viaje por tierra y sólo me detuve en Desaguadero por el trámite del salvoconducto, tenía muchas expectativas sobre La Paz, capital boliviana que me albergaría por tres días.
Cuando llegué, el frío me traspasaba los huesos, dos representantes de la ASOBEC nos recogieron a mí y otra estudiante que viajaba desde mi país con el mismo fin y nos instalaron en un bonito hotel, pero esa noche no pude dormir.
El primer día nos llevaron al auditorio donde se realizarían las conferencias, en el camino observé las subidas y bajadas en sus calles que cuando me tocó caminarlas me detenía a inhalar aire que me parecía insuficiente. Cuando llegó la hora de comer toda una desilusión, ahí valoré la comida peruana, ese y los siguientes días habré perdido unos 5 kg. Creo que fue, junto con la malcriadez de los taxistas que abordaba, lo que no me agradó (a excepción de unas empanadas y helados cochabambinos buenísimos que probé muy tarde).

Lo que me impactó fue ver a los tipicos lustrabotas, en la plaza Murillo, mientras manifestantes arengaban frente a Palacio de Gobierno, ellos, con sus rostros totalmente cubiertos buscaban zapatos que lustrar, un artista llamado Efraín Ortuño, luego me explicó que ellos se sienten estigmatizados por la labor que realizan, y que hay un movimiento que está trabajando con ellos el tema de la autoestima, eso me conmovió mucho y me hizo reflexionar sobre la indiferencia en un mundo tan desigual mientras venía a mi mente una frase de un poema que le escuché a un niño lustrabotas de mi ciudad..."como del polvo de tus zapatos".
Por recomendación de Cecilia, una amiga que es fotógrafa, fui al Valle de la Luna, en la zona sur de La Paz, un lugar increíble por las características de su relieve que se asemeja a la superficie lunar, caminé cerca de dos horas en este bello lugar y luego me fui al zoológico de Mallaza, donde pude apreciar parte de la biodiversidad de su fauna.
El último día tuve la suerte de ver la Entrada del Gran Poder, una fiesta que envuelve a La Paz en música, donde más de 30 comparsas de toda Bolivia recorren sus calles danzando alegremente, mientras que los que los observan se entonan con unas paceñas, que no dude en aceptar cuando se me invitaron. Este recorrido que empezó alrededor de las 8 de la mañana, acabó al promediar las dos de la mañana, pero la gente se amaneció cantando y bailando, mientras que yo me recluía en “Ojo de Agua” un lugar donde escuché lo mejor de la música boliviana incluyendo rock boliviano y además aprecié el rito ancestral de culto a la pachamama ofrecido por un aymara, que a la par que chacchaba la coca animaba la reunión que significaba la despedida de este país, similar al mío en muchos aspectos, menos repito con orgullo en la comida.

8 jul. 2007

Macchu Picchu: Maravilla reconocida en el mundo

Hace un mes recien pude conocer nuestro patrimonio cultural y natural de la humanidad y me quede deslumbrada ante tanta belleza.

Tengo amigos de otros países, que cuando conversábamos sobre lo que más le gustaba de Perú, ellos respondían Cusco y luego me preguntaban si conocía Machu Picchu, no puedo negar que me daba cierta vergüenza contestar que sólo lo conocía por fotos. Y este es el caso de la mayoría de peruanos a quién Cusco les es inaccesible por cuestiones económicas.
Y fue recién hace un mes que de casualidad, de regreso de Puno opte por regresarme a Ica vía Cusco y así fue como me pude conocer una de las nuevas maravillas, que asombra a todo aquel que llega a este exótico lugar.
Ni bien llegué compré mi boleto para ir al santuario inca. En mi breve recorrido por la ciudadela inca, en cada rincón que pise, me quedaba extasiada apreciando como la construcciones en piedra perfectamente adaptadas al impresionante paisaje natural. En algunos lugares como en el templo del sol, me provocaba lanzar un grito de euforia y en otros como junto al Intihuatana, rezar una oración por aquellos que hicieron posible el maravilloso espectáculo que tenía frente a mis ojos.
No pude subir al Huayna Picchu por falta de tiempo, un motivo más para regresar. Ahora entiendo porque muchas de las personas que viajaban a la ciudad imperial por dos días o tres, se quedaban hasta dos semanas o más.
Valle Sagrado está reservado para mi siguiente viaje, pero si fui a Sacsaywaman, Quenqo y Tambomachay, lugares cada uno con su encanto particular, así como las calles antiguas de Cusco, ciudad que tiene una magia que envuelve al visitante, pero también hay que decirlo, se paga bien por ese encantamiento. Pero ¿qué tan accesible es Cusco y sobre todo Macchu Picchu a los peruanos comunes y corrientes?
Por ejemplo el boleto turístico que se tiene que comprar si uno quiere visitar Sacsaywaman u otros 15 lugares más, cuesta nada menos que S/.70 soles para todos los turistas, nacionales y extranjeros, pero para entrar al Ccoricancha se tiene que pagar S/.6 soles más, cuando le pregunté al guía porque tanto abuso, me comentó que ese dinero era íntegramente para la Iglesia, pues este antiguo templo sagrado inca, tras que fue saqueado por los conquistadores, encima suyo construyeron el Convento de Santo Domingo, es propiedad de la Iglesia Católica, así como muchos otras construcciones incaicas que nunca devolvieron al Estado y creo que nunca lo harán.
Fui a la ciudadela en tren local, mientras escuchaba como algunos turistas se quejaban de la diferencia de costos entre nosotros los nacionales y ellos. Incluso tuve de compañero en el tren a un guardaparque del santuario, quien me comentaba que la empresa que administraba el servicio de trenes, había encarecido aún mas el transporte hacia la ciudadela, el bus de Aguas Calientes punto final del tren, hacia mi destino cuesta $9 dólares y el ingreso al santuario cuesta S/61 soles, ni más ni menos. Al Estado no le costó nada construir este patrimonio que tiene la obligación de preservar, pero realmente cobra demasiado y pocos son los que se benefician del legado que dejaron antiguos peruanos y que es prueba real de un pasado glorioso.
Sé que voy a regresar porque me faltó recorrer muchos lugares, y porque Machu Picchu merece regresar una y mil veces más, pero espero que la confirmación mundial de maravilla cultural, no encarezca más la visita.