9 jul. 2007

La Paz no tan apacible.

Fui invitada por la Asociación Boliviana de Estudiantes de Comunicación (ASOBEC) a hacer una exposición como estudiante sobre los medios de comunicación y la educación , viaje por tierra y sólo me detuve en Desaguadero por el trámite del salvoconducto, tenía muchas expectativas sobre La Paz, capital boliviana que me albergaría por tres días.
Cuando llegué, el frío me traspasaba los huesos, dos representantes de la ASOBEC nos recogieron a mí y otra estudiante que viajaba desde mi país con el mismo fin y nos instalaron en un bonito hotel, pero esa noche no pude dormir.
El primer día nos llevaron al auditorio donde se realizarían las conferencias, en el camino observé las subidas y bajadas en sus calles que cuando me tocó caminarlas me detenía a inhalar aire que me parecía insuficiente. Cuando llegó la hora de comer toda una desilusión, ahí valoré la comida peruana, ese y los siguientes días habré perdido unos 5 kg. Creo que fue, junto con la malcriadez de los taxistas que abordaba, lo que no me agradó (a excepción de unas empanadas y helados cochabambinos buenísimos que probé muy tarde).

Lo que me impactó fue ver a los tipicos lustrabotas, en la plaza Murillo, mientras manifestantes arengaban frente a Palacio de Gobierno, ellos, con sus rostros totalmente cubiertos buscaban zapatos que lustrar, un artista llamado Efraín Ortuño, luego me explicó que ellos se sienten estigmatizados por la labor que realizan, y que hay un movimiento que está trabajando con ellos el tema de la autoestima, eso me conmovió mucho y me hizo reflexionar sobre la indiferencia en un mundo tan desigual mientras venía a mi mente una frase de un poema que le escuché a un niño lustrabotas de mi ciudad..."como del polvo de tus zapatos".
Por recomendación de Cecilia, una amiga que es fotógrafa, fui al Valle de la Luna, en la zona sur de La Paz, un lugar increíble por las características de su relieve que se asemeja a la superficie lunar, caminé cerca de dos horas en este bello lugar y luego me fui al zoológico de Mallaza, donde pude apreciar parte de la biodiversidad de su fauna.
El último día tuve la suerte de ver la Entrada del Gran Poder, una fiesta que envuelve a La Paz en música, donde más de 30 comparsas de toda Bolivia recorren sus calles danzando alegremente, mientras que los que los observan se entonan con unas paceñas, que no dude en aceptar cuando se me invitaron. Este recorrido que empezó alrededor de las 8 de la mañana, acabó al promediar las dos de la mañana, pero la gente se amaneció cantando y bailando, mientras que yo me recluía en “Ojo de Agua” un lugar donde escuché lo mejor de la música boliviana incluyendo rock boliviano y además aprecié el rito ancestral de culto a la pachamama ofrecido por un aymara, que a la par que chacchaba la coca animaba la reunión que significaba la despedida de este país, similar al mío en muchos aspectos, menos repito con orgullo en la comida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

asi que hasta Bolivia te fuiste, que bueno por ti, que orgullo saber una vez mas que como nuestra comida ninguna. Me encanto la foto de los niños y las palomas, tambien la tomaste tu!!!
Fabiola