22 oct 2023

¡Gracias papá Pacheta por tanta vida a mi vida!

Quiero empezar este post agradeciendo a mamá Narda haber escogido a papá Pacheta como compañero de vida, porque con él formó una familia hermosa con la que crecí y que hoy acompaña también los pasos de mi Joaqui. Soy tan afortunada por esto.

Han pasado ya 32 días desde que papá Pacheta se nos fue tan de repente y desde entonces nos abraza una profunda tristeza a todos los que fuimos impactados por su amor y generosidad.
Todos estos días, en medio de tanto dolor lo que reconforta es ser conscientes de que fuimos bendecidos con tenerlo tan cerca, por haber disfrutado de él.
Está en todos mis recuerdos familiares desde niña y en todos siempre contagiando alegría, su disfrute era hacernos reír, parece ayer que mis hermanos y yo esperábamos con ansias el fin de semana que él llegara con mis primos a la casa de mi abuela o el ir a visitarlos, porque su presencia nos hacía felices.
Mis primeros recuerdos de playas, Paracas, campiñas, Yauca, lagunas, la Achirana, son con él. Nos subía a todos en su camioneta, siempre nos incluyó con amor.
Mis primeros conciertos (con Soda Stereo y Parchis) me los regaló él, y las mejores comelonas también, porque si algo le encantaba era comer.
Siempre presente en mis cumpleaños, siempre en mis navidades, siempre en las fechas especiales y siempre con sus lindos detalles.
Era magia pura. Muchas veces, con su chispa, sus bromas, sus imitaciones, sus cantadas, pintó mi vida de colores en momentos grises. Me hizo sentir querida y valiosa.
Confió en mí para sacar una revista, que luego me abrió más puertas en lo profesional y justo estábamos en los planes de volver a sacar ediciones impresas, mi último recuerdo con él fue precisamente hablando de esto y de sus proyectos pendientes. Esa última noche que lo vi quedamos en que me visitaría. Ahora deseo con ansias que me visite en mis sueños. Ojalá pase seguido.
Lo que más me duele es que sus nietos y mi Joaquin no lo gocen más, pero sé que lo recordarán porque ha dejado huellas de amor imborrables en cada uno. Como abuelo fue complaciente, juguetón y cariñoso.
Conforta también saber que muchas personas que ni conocíamos lo querían tanto, que mucha gente lloró con dolor real porque fue luz en sus vidas. Tantos testimonios escuchados y leídos este mes me emocionaron a mil. Trascendió en tantos por su bondad y todos los homenajes que ha recibido los ha merecido.
Sólo queda seguir sabiendo que te amaremos siempre papá Pacheta y prometo seguir sonriéndole a la vida como tú, aun en los momentos más adversos.



¡Gracias papá Pacheta por tanta vida a mi vida!

"... Qué guapa es la gente luminosa
la que baila porque sí, la que sonríe a todas horas,
la que pone a la alegría siempre en su menú del día
gente que ilumina el mundo, gente guapa cómo tú..."