1 ene 2025

Que el 2025 sea un año con muchas oportunidades para todos

Es la primera vez que he recibido un año nuevo completamente sola.
A mi hijo le tocaba este año con su familia paterna y los planes que había hecho para pasarlo en una playa cercana se descartaron por los oleajes que han afectado la costa peruana.
Así que decidí recibirla sola por primera vez en la casa en que vivo con mi hijo desde el 2020 y fue raro, se me vinieron muchas cosas a la mente, reflexioné mucho sobre lo vivido y aprendido hasta ahora y pedí muchos deseos a las estrellas que miraba en el cielo, queriendo pensar que en ese cielo mi padre y mis abuelos me miraban con amor.
Me quedé mucho rato en mi azotea contemplando los fuegos artificiales de alrededor y como las aves salían asustadas de los árboles. Nunca antes me había percatado de esto.

Me he trazado nuevas metas, entre ellas me he propuesto mejorar principalmente mi alimentación y estilo de vida, hacer más ejercicios y sobretodo tiempo de calidad con mi hijo que ya está entrando a la adolescencia. Las demás son relacionadas a lo profesional, en la docencia y proyectos en que me desenvuelvo.

Parte de la madrugada, sola entre los fuegos artificiales estuve también pensando en los deseos que me transmitieron mis familiares y amigos cercanos en estas fiestas, todos anhelan que llegue a mi vida un buen amor, fue el deseo unánime la noche de navidad, yo sonreía mientras me lo decían. Pensé también que me lo dicen por la edad y me reía más, pero bueno que sea lo que Dios quiera, pero lo veo muy difícil.
Como todos los años han habido momentos increíbles, soñados, buenos, bonitos, malos, tristes, pero así siempre es el tren de la vida, los que me alegraron el corazón los recordaré siempre, los otros quedan como lecciones aprendídas para evitar que se repitan, esa es la consigna.


Estoy compartiendo algunos regalitos significativos que recibí con cariño, unos lentes de sol con medida para no arrugarme más cuando leo en la calle, una tazita y una billetera con mi nombre también y con un avión incrustado que me regaló mi prima hermosa Estefanía que me anima siempre a ir tras mis sueños pero le he explicado que hay sueños que no dependen sólo de mí.

Pero el regalo más lindo fue el de mi hijo Joaquin, una maceta con un anturio que simboliza vida plena, me encantó y voy a cuidar esta planta con mi vida.
Amo ver como mi Joaquin crece y tiene estos detalles conmigo, él es mi mejor regalo, su sonrisa lo vale todo. 

Le cuento a él que escribo desde hace años en este blog, pero no seguido, que escribir me hace bien y que cuando quiera puede entrar a leer lo que escribo, pero sé que por el momento no tiene interés. Ojalá que si lo llega a hacer sonría.

Anoche fue también el primer año nuevo que no bebí ni una gota de vino, así que ahorita que escribo tengo mi copa al lado diciéndome salud a mí misma por lo logrado. Sigo en pijama y despeinada, disfrutando de la paz y el silencio en estos momentos.

Comparto también una foto con mi hijo hace un par de días en Paracas, mi bahía favorita, aprendí a sonreír con él otra vez aqui. 

El 2024 significó mucho trabajo, viajes, logros y reconocimientos que estimulan y agradezco. Y he asumido más desafíos relacionados a la docencia y proyectos de desarrollo para este 2025 así que toca organizarse bien para cumplir lo asumido. Con voluntad todo se puede.

Y bueno, como le digo a mi  Joaquin los que entran a leer quizás entran para saber de algunos lugares y no les importa este tipo de notas, pero yo escribo para recordar estos momentos cuando los vuelva a leer. 

Deseo que el año que hemos iniciado hoy sea un año en que cada persona que aprecio y que está en mi red tenga momentos plenos y felices, porque al final todo lo que hacemos se supone que es para esto. También aprender a valorar a los que nos aman y que siempre están en forma incondicional y pedirle a Dios aleje de nuestras vidas a personas que no son buenas para nosotros. Que cada quién esté con quién merece estar.

Quiero estar en la mejor sintonía contigo 2025 🙏🙌 💪❤️🎶🥂✈️

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