17 jun. 2009

Juanita, una niña que no figura en las estadísticas de abuso infantil

En el distrito de Ica, el trabajo infantil consentido u obligado ha aumentado en los últimos años. Un caso que me llamó la atención es el de Juanita una niña ayacuchana que vinó a casa de una tía a “ayudar” a cambio de educación.
Es sabido que en Ayacucho y Huancavelica a nivel familiar, más allá de ser una comunidad de convivencia, son una comunidad de trabajo y producción. Los niños tiene funciones concretas. A partir de los cinco años aportan con el cuidado de sus hermanos menores y realiza pequeñas labores domésticas, y a partir de los siete u ocho años participan de las faenas agrícolas, priorizando éstas antes que a la escuela cuando es necesario. Su ayuda los hace sentir integrados y necesarios en su hogar.
En el caso de Juanita, sus padres nunca imaginaron que al enviarla a otra ciudad, cambiarían completamente la vida de esta niña que corría feliz por su chacra. Juanita en la actualidad es una triste niña que con 11 años ya se despierta entre gritos a las 4 am. hora en que se levanta a picar todo lo necesario para el menú del día en el puesto de comida de su tía a unos pasos de las principales agencias de transporte de la ciudad.
Toma el desayuno generalmente sin sentarse a disfrutarlo y prosigue lavando platos y utensilios, pelando papas, deshilachando pechugas cocidas de pollo u otros, labores propias de la cocina.
Cuando llegan los comensales tiene incluso que soportar algunas miradas morbosas, pero ella parece no percibirlo. Cuando termina de lavar todo los platos se va a su colegio, oliendo a ajos como le dicen sus compañeras del sexto grado.
Yo me enteré de su caso por una amiga que me comentó que un día que fue a comer su menú fue testigo de los maltratos verbales de la dueña del negocio porque Juanita no había cobrado un refresco de S/.0.50, cómo sería la escena presenciada que mi amiga se ofreció a pagar el refresco. Y es así como surgió la complicidad entre ambas. Juanita le contó que ella se sentía muy sola en Ica y que ya no quería estudiar porque la profesora siempre le llamaba la atención por no cumplir con las tareas escolares y porque casi siempre era vencida por el cansancio y termina quedándose dormida en clases. Le contó también que a veces quiere escaparse pero no tiene plata para hacerlo. Mi amiga le preguntó que cuanto le pagaban y ella dijo que ni un sol, que su tía sempre le decía que debía darse por bien pagada porque le daba techo y comida.
"Bien pagada", Juanita es una niña que ya trabaja, mejor dicho a la que explotan de lunes a domingo porque no descansa ningún día, y no percibe ningún dinero a cambio, y la ropa que tiene ha sido ya usada por sus primas, pero pese a todo eso, ella no quiere que sus padres sepan.
Fui al puesto de comida a tratar de conversar con ella, pero la tía no lo permitió y menos cuando le pregunté cuánto le pagaba a su sobrina por su trabajo a lo que me contestó que eso no me importaba y a ella la hizo pasar al espacio que hace de cocina.
Conversé con el Mayor Bendezú que trabaja en la Policía y me dijo que Juanita debería de denunciar a su tía primero con sus padres para que juntos vayan a las autoridades correspondientes. Ese mensaje se lo transmití a Juanita, pero ella no quiere hacerlo lo que confirma una vez más que las estadísticas engañan pues hay miles de Juanitas que por temor callan los abusos de los que son víctimas.
Ella es menor de edad y su maestra también puede denunciar el caso, así que fui a hablar con ella, pero la respuesta que recibí de su parte fue que las instituciones que tratan de velar por la defensa de los derechos de los niños o no le dan importancia o lo único que hacen es trasladarlos al Hogar de Menores, y cree que es preferible que se quede ahí con su tía. Esta respuesta lo único que me hizó pensar es que esta maestra no había elegido ser educadora por vocación.
Hoy Ica celebra un año más de fundada, y sería conveniente que las instituciones locales encargadas de velar por el bienestar de los niños y niñas, actúen con eficiencia y celeridad para que casos como el de Juanita no sean pasados por alto.
En el link encontrarán un audio que trata sobre maltrato de una niña también por sus familiares:

3 comentarios:

Anónimo dijo...

hay miles de Juanitas y no sólo en Perú, cuando estuve en Bolivia, Colombia, Venezuela y México observé la misma triste realidad
y siendo pesimista no le veo pronta solución al problema de la explotación infantil
Percy

Anónimo dijo...

Giuliana, por que no presionas para que la maestra denuncie a esa explotadora o por que no ves la manera de comunicarte con sus padres?
aqui en Chincha es una realidad palpable a vista y paciencia de todos tambien
Gianina

Anónimo dijo...

creo que la campaña se deberia comenzar en los colegios y sectores marginales, no esposible q traigan niños añ mundo con el fin de hacerlos trabajar
Nadia