7 ene. 2009

Tres lecciones en Wakama

Dicen que como recibes el año la pasas todo el año, bueno espero que en mi caso no se cumpla.
Eran las 5:00 pm del 31 y aun no tenía decidido donde iba a recibir el año, me encontraba ordenando mi cuarto cuando llegó una amiga para coordinar la movida de la noche.
Quedamos por teléfono con otros amigos y amigas para ir a Chincha, ya que ninguno quería recibirlo en Ica. Chincha queda a 90 min. aprox de donde vivo y no me parecía una mala opción, allá íbamos a decidir entre una peña y una discoteca. Cuando llegamos a Chincha fuimos a la casa de un amigo que nos ofreció llevarnos a Wacama, playa privada, que según él, era la mejor opción.

Realmente no quería ir, porque Wacama queda alejada de la ciudad, pero mis amigas me convencieron y terminamos recibiendo el año frente al mar.
Hasta ahí todo estaba bien, se había decorado un bonito ambiente para la fiesta y había mucha gente con la que se intercambiaban los abrazos con los buenos deseos.
Recuerdo haber brindado con los amigos de Bryan una ronda de pisco puro, trago típico peruano y haber tomado también 1 cerveza en lata, además del sorbo de un trago que nos dieron a compartir, fue lo único que bebí, pero me sentía como si hubiera bebido una caja de cervezas, perdí el equilibrio por completo y caía y volvía a caer al mismo tiempo que mi amiga, que se encontraba en la misma situación que yo.
Monchy al vernos tan mal, se quedó a nuestro lado como enfermera y nos preguntaba si habíamos bebido algo más y la respuesta de ambas fue negativa.
Nos fuimos a descansar a una cabaña hasta las 7 am, al levantarnos yo no tenía equilibrio, pero igual intenté acompañarlas y como no tenía fuerzas les pedí descansar un rato más, y puse mi pareo en la arena para dormir porque era lo único que mi cuerpo quería en esos momentos. Recuerdo escucharlas decir que se querían ir y que dejara de dormir, pero por más que lo intentaba no podía abrir los ojos.
Desperté al promediar las 10 am porque el ardiente sol me estaba quemando la espalda, estaba sola y veía a lo lejos en una cabaña a una madre con sus niños jugando. Intenté levantarme una vez más y no pude, estaba muy asustada, con la cabeza que me quería explotar y sin fuerzas.
Miraba el mar y trataba de explicarme porque me sentía así y no hallaba la respuesta, fue entonces que me metí al agua, las olas hicieron lo que quisieron conmigo, menos ahogarme, luego salí gateando porque me caía si intentaba caminar.
Prendí el nextel y las llamé para ver donde estaban, me contestaron que estaban en la ciudad desayunando y que les diera el alcance porque ya no pensaban regresar a la playa.
Le dije que cuando estuviera en la ciudad las llamaría, en ese momento pasaron por mi mente muchas cosas que pudieron haberme pasado durante esas 3 horas que estuve sola y profundamente dormida.
Pero eso no fue todo, mientras intentaba recuperarme, me llamó mi tío por teléfono y no era precisamente para desearme un feliz año, sino para comunicarme que habían internado a mi abuela en el hospital. El susto me hizo reaccionar y con ayuda de una señora agarré mis cosas y fui en busca de una movilidad que me trasladara a Chincha.
Caminé 40 minutos, todos estaban descansando en sus carpas o cabañas, pero tuve la suerte de que un camión repartidor de agua me hiciera el favor de llevarme hasta la Panamericana Sur.
Llamé otra vez  para decirles que mi abuela estaba hospitalizada por lo que tenía que viajar urgente y una de ellas tenía mi dinero. Una contestó que se estaban yendo a almorzar y que demorarían media hora, no lo podía creer, la otra reaccionó y me dijo que iba a mi encuentro para irse conmigo a Ica. En el terminal no les dije nada, recibí el dinero y me subí al primer bus que encontré.
En el camino de regreso estaba preocupada por la salud de mi abuela y triste por la actitud de 2 amigas con las que compartí muy buenos momentos en los últimos años.
Cuando llegué al hospital mi abuela ya estaba fuera de peligro, yo no le conté nada de lo ocurrido porque no quería escuchar sus opiniones al respecto, ya que sabía que me iban a doler.
Ese día Monchy se apareció en mi casa al caer la tarde, me pidió disculpas diciéndome que no podían despertarme, sus excusas no me parecieron válidas, pero me quede callada, además su preocupación por mi abuela era real y no quería discutir con ella.
Así comenzé mi año, no sabía si contarlo o no y si lo cuento todo por este medio es porque el sentido de este blog es educar con experiencias propias o ajenas y en este caso a mi me quedaron tres lecciones luego de la "gran fiesta" en Wakama:
+ Cuidarme cuando bebo alcohol y con quienes lo hago.
+ Si voy a un lugar alejado, de preferencia iré en una movilidad propia para no depender de otros o asegurarme que el lugar cuente mínimo con taxis (lo que no hay en Wacama)
+ Sólo conoceré a un amigo de verdad en los momentos difíciles, con ellas ya no será lo mismo a partir de ahora.

9 comentarios:

alerts dijo...

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Anónimo dijo...

ya estuve en Wakama hace 2 años y lo que me gusto fue el paseo a caballo a la hora del ocaso, que pena que al final no la pudiste gozar de dia, y bueno para la próxima elige mejor a tus amigas, con mis patas entre nosotros nos cuidamos y creo q con mayor razon si son mujeres, es mas me ofrezco a recibir el 2010 contigo, sería un honor
abrazos
Edson

Anónimo dijo...

No conozco Wacama, pensar que busque en internet información para ver si iba con unos amigos y asi te encontré otra vez
un abrazo a la distancia amiga, espero verte en Lima otra vez
Camila Montenegro

Anónimo dijo...

amiga, que pena q al final te dejaran, donde quedo el dicho "uno para todos y todos para uno", creo q falto repetirselos.
para la próxima ya sabes q te tienes q cuidar
Karim

Anónimo dijo...

ya ves flaca y te dijimos para que te vinieras con nosotros a Lomas y no quisiste, pero bueno Giuliana, te he dicho siempre que no todos son cómo tu ok, que eso te sirva de experiencia para la próxima,
abrazos
Maritza

Anónimo dijo...

que fea nota Giu
fácil que te metieron algo en el trago
que te dejaran sola en esas circunstancias no tiene excusa alguna
definitivamente ellas se portaron mal contigo, al menos una reaccónó y tuvo el coraje de pedir disculpas y la otra ¿que pasó?
lo bueno de todo es que no te pasó algo peor, tu ángel de la guarda fijo que estaba a tu lado en ese momento portegiéndote
abrazos Giu y olvida ese mal momento
Ricardo H.

Anónimo dijo...

que triste nota, tú no merecías eso Giuli por eso no entiendo que ya hayas perdonado a Rocío, pero bueno eso habla de tu nobleza, al menos ya sabes lo que puedes esperar de ella

Anónimo dijo...

Wakama es una playa muy bonita, debes regresar para que reemplaces esos malos momentos con mejores recuerdos
me gusta tu blog
Renato

Mundo Mujer dijo...

A unas horas de AÑO NUEVO voy a ir a Wakama con una amiga por que este año decidi no pasarla con las "supuestas buenas amigas de tono" y en verdad gracias po publicar esto tendre cuidado.!!!