27 jul. 2017

Cusco y otras ciudades turísticas rebasan su capacidad en servicios en días feriados

Tenía este post pendiente desde que inicié el 2017, pensaba escribirlo ni bien regresé de mi viaje de año nuevo, pero recien puedo hacerlo aprovechando el feriado largo de fiestas patrias para escribir lo pendiente.

Había programado con mucho tiempo recibir el año en Machupicchu, uno de mis lugares favoritos en el mundo, había animado a mi madre y a mi gran amiga Edith para aventurarnos a disfrutar una vez más de nuestra maravilla cusqueña, pero no contábamos con que el clima y lo deseado del destino turístico nos jugarían una mala pasada.

Cusco es una de las ciudades más hermosas de Perú, he estado en ocho oportunidades y nunca había tenido problemas con el tema de los tours, pero nunca más regresaré en días feriados.

El ser una maravilla reconocida si bien ha generado muchos ingresos y progreso a la ciudad, no va a la par con la gestión de sus autoridades y empresarios y esto no sólo pasa en Cusco sino en otras ciudades turísticas del país.

Cusco tiene infraestructura hotelera, buenos restaurantes, pero la capacidad operativa de muchas de sus agencias deja mucho que desear para una ciudad  cuya principal actividad económica es el turismo, muchas de ellas estafan en fiestas a los visitantes, sobre todo a aquellos que no tienen los boletos de tren y aprovechan para ofrecerles una ruta alternativa, que deberían advertir es muy peligrosa y si es época de lluvias es mejor no hacerla (las lluvias son desde fines de noviembre hasta marzo aproximadamente.

El tema de los ingresos es otro de los detalles, debo decir que fui afortunada porque las primeras veces que visité Macchu Picchu no existían limitaciones y se podía caminar libremente por sus caminitos bellos , ahora sin embargo sólo se puede estar unas horas y no hay acceso a muchos lugares dentro del Santuario.

Las tarifas aumentan al doble e incluso al triple en todos sus servicios en días festivos ya que se regulan por la libre oferta y demanda, pero deberían ser acompañadas de un mejor trato al cliente, sobre todo en las tiendas de artesanías, que tienen cosas preciosas realmente.
Es cierto que la belleza de Cusco compensa, pero para muchos que por única vez vienen, debe quedarles cierto amargo sabor o en todo caso deben optar por hacer en Cusco las rutas menos frecuentes pero igual de bellas como Ausangate, Sicuani, Pikillaqta, entre otros que fue lo que decidí hacer los últimos días de mi estadía alli.

Recuerdo que cuando bajaba de la cima hacia Aguas Calientes,  me decía a mi misma que debía ver lo positivo, el estar alli con mi mejor amiga escuchando el sonido del río acompañando mis pasos, el estar despidiendo un año dificil en un lugar sagrado y recargando mis energías con los apus, afirmando decisiones, entre ellas la de seguir mi camino de vida sólo con mi hijo.

Creo que los mejores días en ese último viaje fueron pasadas las fiestas y al lado de mi querido amigo David y su esposa, quienes nos contaron orgullosos su verdadera historia y nos mostraron calles hermosas que no están incluidas en ningún tour, gracias por tanta hospitalidad y cariño, si regresaré pero no en días festivos.

Hoy estaba pensando si coger las mochilas y la manito de mi hijo para por unos días pasear a rinconcitos cercanos, mis amigas me llaman y dicen: Giu ¿Huaraz, Huancayo, Piura, Nasca al menos? y no puedo negar que a pesar de saber que haré largas colas o que quizás alguna agencia me estafe, el ánimo de viajar va creciendo y además Joaquin, instruido por mis amigas para que me decida a acompañarlas, ya está preguntando ¿mami iremos en avión esta vez o en tren o en borco, en bus, dime por favor? y ya me está convenciendo.

😊
 


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