26 de nov. de 2012

Se triplica cifra de españoles que vienen a trabajar a Perú

Desde 1991, el Reino de España exige visa a todo peruano que quiera pisar su territorio. Por más de veinte años, miles de compatriotas han sido víctimas de esta restricción en su libertad de movimiento, pues el Estado español pensó que no era conveniente poner en riesgo su boyante economía abriéndole las puertas a tantos visitantes del Perú. No importaba si esos hijos del sol solo querían visitar el pueblito de sus ancestros, o tomarse una foto en el Santiago Bernabéu. Para un peruano cualquiera, la larga cola en la embajada española comenzaba de madrugada y terminaba siempre igual: con un rotundo “no”.


Pero la Tierra es redonda —como pensaba Colón— y da muchas vueltas. Hoy en día, en la embajada española ya no hay tantos aspirantes a un futuro en ultramar, pues el Perú vive en bonanza económica y la gente ha recuperado la capacidad de endeudarse (y con ello, la alegría y la esperanza). Lo que ahora abunda más bien, en la zona de la embajada, son españoles que llegaron huyendo de la crisis, atraídos por el milagro peruano. Según Europa Press, el número de españoles que viven en el Perú ha pasado de 6.903 en el 2008 a 10.600 a inicios del 2012, y solo en el primer semestre de este año llegó a Lima el triple de españoles que en el 2011. Muchos son profesionales: vienen a trabajar y a hacer dinero. 



¿Nos afecta? Posiblemente, sí. Varios de esos inmigrantes han salido de universidades del Primer Mundo y se incorporan fácilmente en nuestro mercado laboral, interfiriendo así en el desarrollo natural de la curva del empleo, que todavía está lejos de alcanzar un nivel óptimo para los propios peruanos. La experiencia siempre será bienvenida, pero el volumen nos puede sobrepasar. 



Podríamos ponernos paranoicos y tomar medidas al respecto. Podríamos hacer lo que ya hizo Brasil, otro gran destino de la inmigración española: pedirles pasaje de retorno ya comprado, tarjeta de crédito al día y una bolsa de viaje gorda como requisitos para entrar. Podríamos exigirles visa. De ese modo, dejaríamos fuera a los que no nos convienen y controlaríamos la cuota de los que entran con matemática precisión. Este sí. Este no. 



Pero claro, pienso igual que ustedes: somos una nación generosa, compartimos la mesa cuando la mesa está llena. Debemos honrar esa tradición y decirle al gobierno español que vamos a olvidarnos por un tiempo de esa idea de pedir visa, qué locura, qué complicación, qué jaleo, qué feo eso de discriminar a buenos ciudadanos españoles. 



Existe, eso sí, algo que España tendría que hacer en respuesta a nuestra generosidad. Ustedes saben de qué hablo. Ellos, también.



(El Comercio. 23/11/2012)


2 comentarios:

serna dijo...

Que tonterías dices!
La mediocre educación de nuestra país está produciendo profesionales que no satisfacen la demanda de nuestro más sofisticado mercado laborar. Cerrarles las puertas a esa mano de obra altamenete calificada sería simplemente una insensatez, un suicidio económico, perder la oportunadad de realizar el salto en tecnología que nos urge. Decir que en España se ha tratado mal a los inmigrantes es un muy reductor. Hoy en España hay miles de historias de éxitos protagonizadas por peruanos y peruanas. Lo de la discrimación es algo sucede en cualquier país y que hay que combatirlo, España no es caso aislado. Este árticulo es también muy mal intenciado por el simple hecho de que se hacen los paralelismos de dos inmigraciones totalmente distantas: la peruana y la española. En cientos de miles de peruanos que no tienen nada que ver los diez mil o más españoles en Perú. A España le tocó la parte más difícil: la de recibir demasiada mano de obra poca califida. En cambio, el Perú, sin gastar un solo centavo en la formación costosa de esos cuadros europeos, tiene la suerte histórica de impulsar su desarrolla al menos costo.

Mario dijo...

Creo que con la crisis que hay en España hay mayor cantidad de personas que vienen de ese país a trabajar a nuestro continente. Sin embargo, me gustaría conseguir Pasajes a Europa para disfrutar de recorrer los distintos lugares